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domingo, 15 de abril de 2018

PROBANDO QUÉ TAL



Dos tipos guapos, jóvenes y calientes comparten una tarde viendo un juego, hablando de las guarradas que los hombres siempre comentan en esos momentos, dejando escapar algunas fantasías secretas. Como esa: preguntarse cómo se sentiría mamar, aunque aclarando que no es gay. Anhelo que sorprende inicialmente al pana, pero este, amigo al fin, deja que pruebe, ya que eso no le hará gay. Claro, dudas caben, sobre eso de “vamos a probar”. Uno le da demasiado bien para ser primerizo en el amor anal, y él otro, que sobre ese trono parecía estar en el séptimo cielo experimentando ese placer difícil de explicar al tener el culo lleno, no parecían precisamente nuevos.

MISTERIOSO ENMASCARADO



El apuesto chico, tomado por sorpresa en su propia cama por ese corpulento, fuerte y sensual sujeto desconocido, ya no se cuestiona nada, ni su conducta ni su sexualidad, no mientras grita, se estremece y aprieta todos sus agujeros para exprimir cada gota de jugo a la nueva experiencia. Tan perdido en ello está que no nota que bajo la gorra y tras el pañuelo se encuentra su mejor amigo de toda la vida.

miércoles, 4 de abril de 2018

CONDICIONES DE TRABAJO



Hace seis años, Cosme comenzó a trabajar en aquella empresa donde le brindaron muchas ventajas y privilegios porque se creía en su futuro, pero de la noche a la mañana se fue tras una chica al extranjero, regresando sin éxito, casado, con dos muchachos y ahogados en deudas. Volviendo a la empresa, el mismo gerente le recibió, pero aclarándole que ahora las cosas serían distintas, que le tenía en la firma para una sola cosa: para aliviarle las tensiones usando su boca. Podía irse, ofendido y digno pero sin empleo, o quedarse y someterse, pagando sus faltas. Llevado por la realidad, tragando en seco, aceptó. Por suerte al rato pudo tomar leche y el asunto ya no le supo tan mal.

GUSTA



A los hombres, chicos o maduros, les encanta y disfrutan de una buena tragada, de cubrir y sorber, de sentirla contra la lengua; pero también recibirla, un poco sorprendido de ver al guapo tío que goza trabajándola. Dígame si es un desconocido que termina cediendo al encanto de tu barra, por no hablar de un amigo que te sorprende aceptando lo que en juego propusiste. Como sea, se goza. Y si se portan bien, la cosa puede que se repita la veces que sean. ¿No sería genial? ¿Uno rapidito antes de cenar… otra vez, en algunos casos?

domingo, 1 de abril de 2018

EL COACH RESUELVE



Joder, la perspectiva de luchar siempre le provocaba ese enorme problema, que le avergonzaba tanto que a veces le obligaba a abandonar antes de comenzar, perdiendo por forfait. El coach, cansado de eso, ha decidido darle justo lo que merece para que cumpla con su función. Es un trabajo duro que hay que hacer a fondo, una y otra vez, rítmicamente, pero que valía pena cuando, antes de la gesta, el otro, por fin, estallaba de alivio y cesaba toda presión por la competición.

sábado, 31 de marzo de 2018

ENCAUZANDO AL FALTON



Nervioso, Richard le ruge al hombre que le suelte, que eso era una locura. No podía creer que de verdad pensara aleccionarle por incumplir con el equipo, por asistir sólo cuando quería y no concentrarse en los juegos provocando la derrota. “Te dije que si no cambiabas te daría lo que mereces, que es también lo que necesitas”, fue la respuesta. Iba gritar otra vez, entre furioso y temeroso, cuando su boca fue ocupada por una bola de goma y los azotes comenzaron. Richard se tensó, mordió la bola, gritó y se agitó, ojos llenos de lágrimas ante las palmadas y el abuso… muy duro bajo aquella extrañas ropas que el otro le puso, meciendo su trasero buscando aquellas rudas atenciones, casi llegando al orgasmo con una pasada de lengua o de dedos. “¿Te gusta?, ¿te gusta?”, le parece escuchar a lo lejos y jadeas ahogados “sí”. “Bien, hazlo mal, falla otra vez, y nunca te lo vuelvo a hacer”.

DEMOSTRACION PRACTICA



¿Mucha caña viendo un aburrido juego? No se sabe, la cosa es que en medio de uno de los inning, se ponen a hablar de sexo y Roberto, pomposo, dice que conoce una posición que siempre le funciona porque vuelve locas a las nenas: el trono de la perra. Riendo, todos lo dudaban y el más grosero fue Jairo, a quien, algo molesto, Roberto retó a que lo probara. Y allí, entre los amigos que ríen aún más, pitan y miran, sorprendidos y calientes (¿soñado acaso cada uno con su turno en un u otra cosa?), Jairo lloriquea que sí, que esa vaina funciona, que qué rico era el trono de “ellas”, las perras…